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Siempre he sido una persona especialmente callada, más sobre pensar que sobre expresar algo con la boca, así que mi sorpresa fue extrema al encontrarme rodeado de terribles cuestionamientos sobre que es lo que llevo dentro de mi cabeza. Twitter me lo pregunta con una especial interfaz de víctima si no lleno ese espacio y me integro a la comunidad. Facebook necesita saberlo y me siento fuera del grupo si no lo grito para que se pierda en la vacuidad de respuestas a cuestionarios. Mi blog demanda saberlo amenazando irse de mi vida si no le contesto. Siempre he sido callado, una persona especialmente reservado pero realmente he llegado a pensar que ahora el internet es más sobre preguntas que sobre respuestas.

Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de más veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragon de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.
La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces, su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio vencida, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.

Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragón de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.

La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.

Y con cada amanecer ella comenzaba a subir por la escalera de Jacob, desde las profundidades del infierno deseando el cielo, esperándolo y repitiéndo una y otra vez las formas y detalles que habían formado su imaginario sobre el paraiso.

La distancia que cubre la escalera es tan grande que todos los escritores recurren a la poesía del infinito para poder expresarla.

Escalon por escalon, sus piernas estaban por reventar sus dedos no podían apretar más, sus brazos parecían romperse pero seguía hasta el cielo.

A unos metros del final, como parte del ritual, su cuerpo había muerto por el cansancio pero su mente movia sus brazos y piernas, sus ojos veían los primeros detalles en los techos. Como siempre era esperada en esta entrada para ser pateada en la cara para caer al infierno durante la noche.

Pienso que el diseño es sobre resolver problemas. Es por eso que sorprendió la pequeña aclaración impresa en los portavasos de Burguer King.

Double Duty Box
A lot of people wonder why it was decided upon to make a two cup-carrier as opposed to say, a one-cup carrier or a three-cup carrier. Well, a one-cup carrier is just called a cup. So that was pretty much out. And a three-cup carrier would hace to be shaped into some strange triangle, and balancing that contraption would be more trouble than it`s worth. So we settled on two. Hopefully it serves you well.

El texto no es ni necesario, ni realmente es muy profundo sobre las decisiones de diseño detrás del cartón. De hecho me obliga a hacerme más preguntas.

Sin embargo el texto esta ahí, es divertido, amigable, algo sarcástico sobre su existencia misma y sobre su mensaje.

Tuve un sueño, un sueño donde vi una escalera desde donde dormia hasta las profundidades del infierno. Las almas de los muertos subían y bajaban por esta escalera. Pero en mi sueño había sido castigado a bajar una grada cada vez que saliera el sol, y cada día estaría un paso más cerca de la nada.

Veía el cielo, azul oscuro con sus nubes rosaceas flotar, y amé a la noche, este sería mi infierno, el tener que dejar todo lo que hice para empezar de nuevo cada vez que salga el sol, mi castigo sería el tiempo.

Las cosas buenas serán recuerdos y fantasías, y el dolor por estar de pie para siempre será mi realidad, pero el cielo púrpura del alba siempre me recordará mis fantasías de tiempos felices, pero el sol siempre saldrá y me demostrará con su luz lo que soy y no puedo dejar de ser.

Desde el séptimo día se mantuvieron quietos, como estatuas pues el creador estaba descansando, nadie se movió ni cantó, y la luz se mantenía quieta pues el tiempo no había sido creado en el cielo, todo sería perfecto, todo sería eterno. Los ángeles eran estatuas, sus manos sobre las arpas pero no eran tocadas, sus mentes, islas independientes, imaginaban el sonido de lo que veían con sus ojos, castillos de gloria con ventanas pero sin puertas.

Los siete días anteriores fluyeron por la arbitrariedad del creador, quien deambulaba entre los pilares del universo, solamente él, pues su creación era buena y no tenía que modificarla, mejorarla o demolerla. El determinaba cuando todo comenzaba y cuando terminaba, cuando el sol salía y se ocultaba.

Pero en el octavo día comenzó a ver los pequeños defectos en lo que había hecho, articulaciones mal hechas, fallas en las bases del mundo, y le aburrió, le avergonzó, no quería verla.

Así que regresó al cielo donde no había creado el tiempo, todo permanecía estático y los ángeles estaban colocados estáticos en las islas de sus mentes. Hizo al humano dormir y lo levantó hasta entre las nubes, donde el sol alumbraba los rostros de los ángeles quienes críticamente observaban aquel ser amorfo que les había robado a su creador.

Y les preguntó: ¿No es esta mi más grandiosa creación? Todos obviaron la imperfección de aquella masa de carne y que escurría sangre al ser exprimida, no era pura, no era perfecta, pero había sido creada por quien ahora la llamaba su más perfecta creación, así que debía de serlo. En las islas de sus mentes dijeron que sí, y él estando solo creyó que la isla de su mente era el universo completo que acaba de crear.

Pero en una de esos espacios cerrados alguien no vio la perfección, alguien entendió el absurdo y la complacencia del creador al llamar al humano su más perfecta creación, ellos resistirían el paso de la eternidad sin moverse, imaginando que complacerían a su padre con música que jamás sonaría pues la falta de tiempo no permitía que nada fluyera.

En su furia interna descubrió algo, su dedo podía moverse de la antorcha que sostuvo antes de que se partiera la oscuridad, podía moverse, entre más odiaba la cara dormida del hombre que tenía enfrente de así con mayor libertad podía mover su dedo.

Y cuando el creador se posó enfrente de él sacudiendo el saco de sangre, su interior se volvió fuego y gritó: no. Y el tiempo fue liberado.

Como hilos invisibles se desenredó entre toda la creación, un conflicto, eso haría que la vida tuviera que morir, que una acción generara una reacción, y la luna fue roca sólida en oposición al sol gaseoso. Y del horror de descubrir que más allá del la tierra conocida de su mente había más el creador soltó al hombre quien cayó en la tierra, pues ahora para  la subida habría una bajada.

Y aprovechando lo que acababa de descubrir el creador se creó una pierna y empujó al ángel de su pedestal, y para aquél que había subido este bajaría, ejerciéndose en si todo el contrario a quien lo había expulsado del cielo en una reacción colérica.

Pues esta es mi mano y en forma de cuervo se alimenta de mis ojos, escarba entre mis costillas y se harta de mi corazón, por gula rompe mi estómago y por diversión desenreda mis intestinos. Pues esta es mi mano y en forma de cuervo necesita explorar y saber que hay dentro de mi.

Invadieron su espacio, irrumpieron en su terreno, apacible y desprevenida la capturaron. En el centro de un claro del bosque se reunieron, colocaron su cuerpo en el centro y comenzaron a decidir quién la fecundaría. Ambos comenzaron a rugir, gruñir y golpear el suelo intentando amedrentar al otro para obtener el cuerpo. Sin embargo los gritos no fueron suficientes. Cuando las mentes primitivas de los dos contendientes se dieron cuenta de que asustar al otro no iba a darles la victoria hicieron lo siguiente en su lista de instintos: tomar por la fuerza. Un brazo, una pierna, un mechón de pelo, un grito, un rasguño, un desgarramiento, un pulmón, un estómago, un trozo de intestino, para cuando terminaron se dieron cuenta de que la habían matado ya no sería madre de nada.

Desde la ventana de su habitación entraba la ofensiva luz de las dos de la tarde, fuerte, penetrante, ponía todo en evidencia. Su celda de tamaño mediano no tenía puertas, solo un ventanal sellado, pero desde los incontables libros sobre su estante podía conocer el mundo en su verdadera forma, secuencias de palabras delineaban los paisajes en su mente, bajo su cofia el universo estaba a su alcance. La luz nunca se movía, cualquiera de sus movimientos era observado minuciosamente por ella misma, la habitación del convento era su microcosmos.

En la habitación vecina no habían ventanas pero innumerables puertas, a través de la delgada pared podía escuchar el estrépito de su propio placer que amenazaba con romper su entropía. Sus gritos de placer sonaban como páginas de libros rasgandoce, la lectura era interrumpida por al martillo que amenazaba con romper las paredes de su fortaleza. Al otro lado siempre era de noche, tan oscuro como la madrugada, la oscuridad cubría todos sus deseos y aumentaba el erotismo de su complacencia.

Sus ojos grises demostraban su temor, su histeria, hasta el momento cualquier referencia sexual en sus escritos había terminado siendo quemada, olvidada o ignorada. Pero no podía escapar de su voz pidiendo más al otro lado. Cada momento se sentía más expuesta, en los momentos que debajo de su hábito dejaba a su imaginación escapar al lado oscuro la luz la juzgaba. La delgada pared de madera la línea que la separaba de sus deseos más profundos.

Caminaba de lado a lado intentando suprimir sus instintos más basicos sumergiéndolos en literatura pero sus ojos no podían dejar de desviarse, sus gritos comenzaban a romperle las entrañas, los libreros apoyados en esa pared eran sacudidos con fuerza, y ella apoyó su oido en contra de ella y se sintió parte de la fiesta.

Millares de dedos comenzaron a quitarle sus ropas e integrarse con su cuerpo y mientras lo hacían las notas de sus libros musicales sonaban más fuerte, las imágenes tenían más vida y color. Los borrones sobre las escenas de sexo fueron eliminados y los textos tuvieron sentido. Arrancó su oido y la luz seguía igual de fuerte, pero el nuevo sentido en su cabeza, los nuevos gritos que escuchaba al otro lado de la pared y quería hacer suyos le dieron fuerza para hacerle frente al sol, hasta apagarlo con un switch al lado de su ventana. La oscuridad fue tal que pudo desnudarse y romper con sus manos la línea divisoria entre ella y ella misma.