Sí, The Hunger Games es una historia de vencer la adversidad, tener valor, inteligencia y no rendirse por mal que se puedan ver las cosas, pero también es sobre los televidentes, los espectadores, los deportes y los realities.
Sorprendentemente (por la coincidencia de tiempo, no por la capacidad de los redactores en IGN para hacer algo bueno) hoy mismo acaba de salir un excelente artículo sobre The Hunger Games que resume todo muy bien.
Para quienes no quieran leer mucho, o no puedan, o no puedan querer leer: The Hunger Games (Los Juegos del Hambre) es una trilogia de libros (y una película que más les vale sea buena) centrada en Katniss Everdreen, quien participa en los 74 juegos. Los juegos son una lucha a muerte la cual participan dos niños de cada distrito (2 niños x 12 distritos = 24 tributos), los ganadores se llevarán la gloria y su distrito podrá contar con más comida mientras los otros 11 aguantan hambre, y lo importante para este post: los juegos son un evento televisado.
La adicción de las masas a la posibilidad de la muerte de otro ser humano me hizo pensar en Live!, pero creo que el impulso de querer ver a otras personas pasar dificultades, deprimirse, estar enojados o simplemente hacer el ridículo es donde tiene raíz en la necesidad de los habitantes de the Capitol de ver los juegos. De cierta forma, ¿no muere Snookie todas las semanas para sus fans?.
Escribiendo este post siento que por fin puedo realmente decir dónde radica el atractivo de Top Chef, creo que es el mejor ejemplo de que para que un reality tenga éxito simplemente necesita exponer claramente la naturaleza humana, lo alegre, lo triste, lo divertido, tener talento, no tenerlo, el hacer trampa, quizá es una exploración de sentimientos que no todos creemos que vivimos en nuestras vidas diarias.
Tomen, por ejemplo, Man vs. Wild (A Prueba de Todo): dudo mucho que más del 5% de los televidentes tengan planes de perderse en el Sahara, o comerse un pez vivo, sin embargo les gusta, es la emoción de ver a alguien más pasar por dificultades, pasar por cosas que normalmente ellos no pasan. (Nota personal: necesito perderme en el Sahara, eso sería emocionante).
Regresando a The Hunger Games: sí, el precio de perder este juego es la muerte, un poco diferente a American Idol (creo), supongo que a estas alturas todos sabemos lo abstracta que es la muerte televisiva para los espectadores, pero aparte de eso los juegos son un reality más, los participantes tienen que pensar en ganarse al público, dar entrevistas, determinar su forma de actuar según la popularidad que pueda brindarles o no, y hay personas que viven sus vidas para poder participar en los eventos.
Siento que el atractivo de los libros está en que conocemos el sufrimiento y la lucha de los protagonistas, la cuarta pared se ha caído y estamos en la arena, conocemos lo voraces que pueden ser los espectadores y por primera vez los odiamos, odiamos a quien está viendo sus pantallas en la capital. Quizá esta sea la realidad de las personas que participan en American Idol, quizá ellos pasan por dificultades similares, (y para reafirmar mi punto sobre la abstracción del sufrimiento televisado) pero aún así no siento simpatía por ellos.






