- Parte 2: Un diálogo con texturas: un discurso sobre el lujo con una metáfora del arte.
- Parte 3: Sobre la disponibilidad y aceptación de un cambio en la moda local tomando en cuenta a las personas y su actitud
1/3 Simplicidad, lo simple que es imitarla
Una de las primeras cosas que noté mientras comenzaba a preparar la imagen con que iba a acompañar este post es que realmente no tenía demasiado sentido intentar hacer una ilustración a partir de la ropa, es absurdamente simple, ofensivamente simple al momento de querer dibujarla, así que opté por representar uno de los patrones que realizó para su última colección. Si así de simple es dibujarla supongo que es igual de sencillo imitarla (o inspirarse de ella), sin embargo hay dos clases de simplicidad en este aspecto, la simplicidad “simple” que es de esta forma para poder gustar a todo el mundo como lo que podría hacer una marca de consumo masivo (Vamos a llamar a esta marca ficticia y completamente inventada: Sara) y el otro tipo de simplicidad que es el que creo que Phoebe Philo aplica, el cual lleva lo simple, pasa la línea de lo entendible y se mete a lo abstracto.
Otto llamó a Sara una vez “Moda Pre-digerida” y me parece que así es, quien entra a Sara sabe que va a gustarle lo que va a encontrar y quien lo vea por la calle va a querer lo que está usando, pero no es porque sea algo profundamente interesante sino porque es simplemente complaciente a los gustos de las personas. Esto me hace recordar una anécdota que alguien contó en una sobremesa en una ocasión (espero que nadie se ofenda por el uso de esta historia [los eventos y personas en esta historia no son completamente ficticios]): “Fui a XX y paso XX y XX, y entonces le dije a la tipa que iba a ir a Sara mejor, que la ropa de ahí no era sobre la ropa sino como la utilizaban las personas”, pero lo mismo puede ser dicho de una hoja de papel: “a todo mundo le sirve es sobre como la use” alguien puede arrugarla y tirarla, otra persona puede venir y hacer una obra maestra de la pintura sobre ella.
Y es bien sencillo decir: “Phoebe Philo está haciendo lo mismo que hace Sara, llevando todo al punto tan simple que no puede fallar”, y quizá en cierto punto sea cierto pero es importante notar que la técnica bajo la que se hace es simplemente lujosa, abstracta y completamente diferente a todo lo demás, es importante notar que en un mundo donde el lujo se asocia con ropa de oro (*wink* Balmain, *wink*) se requiere valor para hacer todo lo opuesto. Es profundamente interesante en la medida de que es algo tan básico y tan falto de embellecimiento que se convierte en un discurso sobre el material y la textura: un verdadero minimalismo (lo cual es la segunda conclusión).
Creo que solamente puedo finalizar con un tweet que hice hace unos días, lo único que escribí mal el nombre de mi marca imaginaría en el:
Phoebe Philo debería de diseñar para hombres, seria genial que Zara la imitara y luego poder comprar ropa orgasmica a precios accesibles.—
Adalberto Toledo (@adaltoledo) December 07, 2010
*Imágenes obtenidas de Style.com











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