¿Y qué hace ahora Haití con esta gran pintura?, no es particularmente bonita, no es colorida así que no alegra el ambiente, llena casi toda su casa y tiene que tener demasiado cuidado para mantenerla fuera del alcance de los insectos, ratones, niños y el clima, no fue muy exitosa con los perros que por alguna razón la buscaban para orinar, pero ahí estaba, Guernica, “de un tal Paquiso”.
Cuando se la trajeron una gran cantidad de personas llegaron para observar la atracción, llenaron su casa hippies mal vestidos que hablaban con palabras complicadas, señoras de sociedad que no sabían en que andaban, periodistas hambrientos que preguntaban por la comida y jóvenes bien vestidos que preguntaban por el alcohol. Aplausos, gritos y lágrimas casi hacen estallar la casa cuando develaron el cuadro. “¿Se ha dañado?, ¿por eso lloran?” preguntó la dueña de la casa.
Cuando todos se fueron ella y sus hijos se sentaron a buscarle forma a aquella cosa que le habían dejado, le dijeron que la cuidara, que no la tocara y que no la vendiera. Quién iba a querer comprar tal monstruosidad.






La verdad que media complicada tu historia!!!!