Siempre he sido una persona especialmente callada, más sobre pensar que sobre expresar algo con la boca, así que mi sorpresa fue extrema al encontrarme rodeado de terribles cuestionamientos sobre que es lo que llevo dentro de mi cabeza. Twitter me lo pregunta con una especial interfaz de víctima si no lleno ese espacio y me integro a la comunidad. Facebook necesita saberlo y me siento fuera del grupo si no lo grito para que se pierda en la vacuidad de respuestas a cuestionarios. Mi blog demanda saberlo amenazando irse de mi vida si no le contesto. Siempre he sido callado, una persona especialmente reservado pero realmente he llegado a pensar que ahora el internet es más sobre preguntas que sobre respuestas.






A nuevos tiempos nuevos interrogantes.
Saludos