Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de más veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragon de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.
La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces, su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio vencida, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.
Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragón de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.
La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.