"Quita la arena de mi cuerpo y serás emperador", La Esfinge

La Esfinge, la estranguladora, es símbolo de conocimiento, de protección, del oculto misterio de Egipto. Creo que para quien ha seguido este blog es bastante obvio mi fascinación con la figura de la femme fatale, la mujer tan sensual como una viuda negra, destructora, aniquiladora y elegante.

Cuando se piensa en “esfinge” se piensa en la guardiana del secreto de las pirámides, una figura robusta y aforme exceptuando por su rostro, su calidad monstruosa es casi inocua, perdida y olvidada, es una cabeza humana sobre un bulto que los estudiosos afirman es el cuerpo de un león.

He aquí donde la modernidad favorece a este símbolo, nadie se imagina a la esfinge egipcia intentando arrancar la cabeza de Edipo, pero una de esas bellezas victorianas son tan elegante como perversas.

Un cuerpo de león perfectamente formado y la cabeza que nunca logra encajar en la composición pues, aunque las postales turísticas nos han acostumbrado a la cabeza y leon nunca esperamos verlo tan perfectamente representado. Pero las más crueles, las más “aberradas” son las que muestran sus pechos humanosorgullosamente, como si su desnudez fuera lo más normal del mundo.

Ella es quien cuida los misterios, monstruoso error, juego del destino, y quien a través de sus adivinanzas acabó con la integridad de cientos de indefensos hombres, pero ¿quién quiere morir a manos de la roída esfinge que le prometió el reino aTutmosis? es mejor imaginar al Edipo de Moreau seducido y asesinado por la quasi-erótica monstruosidad.


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