Requiem for a Dream me hizo querer vomitar… en el buen sentido de la palabra.

Esta es una de esas películas que son tan intensas y apasionadas que hacen querer salir corriendo, vomitar por la fuerza de las situaciones y dejar de verla por piedad a los personajes.

Creo que lo genial de este film, a diferencia de Pi y The Fountain, no es la calidad y particularidad de las circunstancias sino la progresión y evolución de los personajes. Durante los primeros 20 o 30 minutos es la película más cliché de la historia: Un chavo drogadicto, con su novia rebelde, él explota a su madre que siente que su vida se ha quedado vacía y su amigo quiere hacerse millonario de la noche a la mañana vendiendo cocaína. Sí, bastante cliché, y luego viene un discurso de casi dos horas sobre las adicciones. Ese es un dato interesante, no es un film sobre las drogas y como destruyen la mente y hay que hablar con un adulto al respecto sino sobre las adicciones y como destruyen. (La madre es adicta a la televisión).

Personalmente tengo mis avatares del morbo (personajes) favoritos: La madre creo que tiene el peso de la historia, es el personaje menos estereotípico y creo que aparte de Marion (Jennifer Connelly) es la única que me parece que realmente es víctima de sus circunstancias.

A nivel de actuación creo que hay unos cuantos momentos realmente intensos, el final de Marion, el final de Sarah especialmente porque es algo más interno del personaje y no cuentan con los elementos del ambiente al que han llegado. Personalmente no me cae bien Jared Leto, pero hay que reconocer que en esta película no actúa del todo mal.

Normalmente no noto la edición, me parece uno de esos aspectos técnicos que solamente se notan si hay que notarlos, pero en lo que se refiere a Aronosky es necesario apreciar la edicion, es suprema. Sigue con la tendencia que estableció en Pi de cortes rápidos de elementos pequeños, de hecho cada vez que los personajes se drogan se sugiere por medio de cortes que terminan en una pupila dilatada. Otra escena digna de admirar a nivel de edición está casi al principio, cuando Marion y Harry están en la cama acariciándose.

Los personajes se ven atrapados en el limbo entre sus fantasías y expectativas, y la realidad de sus contextos totalmente hechados a la basura, creo que de hecho es un poco como ver Canal 6, e inclusive al final el brazo de Harry parece sacado de Canal 6.

La banda sonora, obra de arte, de hecho cuando vi el trailer pensé: “Esto se parece a la ZooYork de Paul Oakenfold” pero de hecho Oakenfold basó ZooYork en la composición de Clint Mansell, cualquiera de las dos vale la pena escuchar. Se compone de infinitas variaciones en ritmo y estilo de la misma tonada, lo mismo que se nota en The Fountain, pero eso le da unidad al film y algo interesante.


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