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Segundo de cuatro.
Llegamos a la hora al restaurante, nos condujeron a nuestra mesa habitual y ella se veía más blanca que nunca bajo la luz de las velas, la electricidad estaba cortada y todo era más romántico.
“Tedio, aburrimiento y seriedad. Fingir los sentimientos y ser una, que tedio, espero poder mejorar mi actuación hoy, el patetismo me sienta bien, ¿qué son las emociones?, en el agua me dijeron que es lo que hace a los humanos, lástima que olvidaron decirme que yo no las tengo, sueño con tenerlas, mi rostro sueña con funciones de una emoción, pero el corazón es de agua, púrpura real, tal real que los diamantes desangraron las emociones, ¿qué son los humanos?, son seres emocionales”
En el camino al establecimiento ella sobresalía entre la oscuridad, como un ángel para rescatarme de la maldad del mundo, hermosa, grandiosa, gloriosa ella se mantenía entre las garras de la oscuridad, me sonreía dándome seguridad y diciéndome que no pasaba nada.
“Tengo que tomarlo de la mano así se va a sentir seguro, no tengo miedo pues no puedo morir pero él tiene miedo, lo noto, mis ojos ven en la oscuridad y mi piel siente su miedo, tengo que verlo y sonreírle, hacerlo sentir seguro”
Besos en sus manos y caricias en sus muñecas, era perfecto, entre las pieles de su abrigo ella salía sonriente y primorosa, mientras comía con cierta lentitud hablaba de sus sueños, de como todos los colores llenaban el arcoíris, de como el cielo era azul y no gris, y de como el sol era amarillo todo el día y no solamente una luz indefinida.
“Enojo, tengo que gritar, levantar la voz, tartamudear, agitar los brazos de vez en cuando, la voz tiene que vibrarme, tengo que hacer que mi ceño de frunza, ponerme roja, la cara roja, gritar y hablar rápido. Si me enojo se sentirá culpable”
Pero comenzó la discusión, sobre adaptarse, sobre no ser alguien retraído, sobre salir a la ciudad, y ella se molestó, se levantó de la mesa e hizo un escándalo sobre como aceptarla, sobre que ella no cambiaría, se levantó y se fue al baño.
“Tristeza, supongo que debe de ser como un dolor en el pecho, tengo que hablar con dificultad, mantener la cabeza baja y llorar. Llorar, es lo más difícil de todo, duele un poco dejar ir un poco de agua de los ojos, tengo que mantenerme pensando y jugar con mis manos, los brazos a los lados y solamente jugar con la comida. Sí, eso es tristeza, si estoy triste me perdonará”
Regresa y está triste, le pido disculpas y lloro por ella, ella es hermosa y no puedo dejarla, pago la cuenta y nos dirigimos de vuelta a casa. La oscuridad nos invade de nuevo, tomo su mano y me siento en el cielo, en la oscuridad con el pavimento húmero por la lluvia que acaba de terminar, los truenos distantes no me atemorizan pues su mano me transmite amor.
“Amor, tengo que pretender que quiero estar a su lado para siempre, tengo que tomarle la mano y apretarla, calor a la mano y fingido cariño a los dedos, yo no puedo amar por lo tanto tengo que hacer la mejor actuación amando”.








