Antiqua (Río #31)

 

Pues este es el segundo escrito que forma parte de mi experimento, me tardé mucho más en este que en el anterior. Como siempre se puede ver la filosofía de este experimento aquí. Y el escrito anterior aquí.

Abajo se encuentra el texto completo fuera de la imagen para quien no quiera leer de ella.

Todos querían estar en el gran evento, en uno de los museos de la ciudad se mostraría una asombrosa reproducción de un descubrimiento hecho en una tierra exótica. “Debajo de los océanos se descubrió una antigua ciudad, ahora todos podrán experimentar lo que es vivir dentro de un edificio de proporciones ancestrales”, todos habían leído la noticia en el periódico, primera plana, en los cafés, discutían las implicaciones de tal hallazgo, pensaban que era la Atlántida, el continente perdido, extraterrestres, nadie en estas reuniones realmente sabía que era, en las esquinas de las universidades, en las plazas, pero todos amaban la diversión de entrar en la estructura como si fuera parte de un parque de diversiones.
“Ridículamente grande, los antiguos emplearían formas de construcción que no deberían de haber sabido, poder tener una ingeniería tan avanzada es imposible para una época tan antigua”. Todos esperaban su turno de entrar en la mañana siguiente al museo, entrar a los pasillos, ver las pinturas, los extraños utensilios, sentirse como una persona de hace siglos, para algunos afortunados habían llegado invitaciones, en papel común, “Usted señor X está invitado a la gran apertura de nuestra exhibición, por formar parte del grupo exclusivo que ha sido seleccionado…”, pero ninguno de los que habían vivido en el edificio original fue invitado, los pasaron por alto.
“Miembros destacados de la sociedad podrán asistir a la apertura esta noche, ellos serán los primeros en poner pie sobre la reproducción”, y sin duda llegaron, los ricos haciendo vida laboral, las esposas de los ricos hablando sobre ropa, los hijos de los ricos corriendo entre las demás obras de arte y los hijos mayores buscando el bar. Uno que otro individuo se detenía pensante frente a un cuadro o una escultura, quien lo hacía no era un invitado, con todos sus medios había entrado por una puerta lateral o sobornado a los guardianes, no estaba viendo el cuadro en blanco sino pretendiendo formar parte de ese grupo, viendo sus actitudes y condenando por dentro la baratez del evento.
“Grandes artistas de la ciudad y de todas partes del mundo han sido invitados” y estaban reunidos en una esquina admirando una pared vacía que habían confundido con arte moderno.
“Por favor vestir formal y confirmar su asistencia”, llevaba tacones altos, falda de cuero y un sweater con cuello de tortuga, todo negro contrastante con su piel de papel y labios rojos como la sangre humana, su cabello estaba en su lugar ni una sola fibra despeinada, veía un cilindro de mármol cuando un hombre gordo y extenuado por subir dos gradas comenzó: “Bienvenidos todos, le damos la gracia a las adorables damas de la sociedad por arrastrar a sus esposos a este evento (todos tenían que reírse pero ella no captó el chiste). Lo que están a punto de ver nunca ha sido visto, nadie sabe qué es, la construcción original estaba casi totalmente destruida y todo ha sido adecuado para que ustedes puedan apreciar la vida de estas personas, estos antiguos no tenían sentido del arte”, en ese momento una princesa de sociedad subió al estrado y tiró de un cordón gigante, cuando lo hizo se movió un telón de terciopelo y todos pudieron ver la magnificencia.
“Artesanos de todo el mundo, arquitectos, arqueólogos y curadores han participado en la reconstrucción, se intentó adecuar todo para la comodidad del visitante, quien visite esta exposición conocerá la forma de vivir de la gente antes del tiempo”, En ese momento las mujeres se rieron, no entendían porque dos peces en la fachada, todo era tan simple, seco y aburrido, “Tal vez les gustaba comer pescado” gritó una mujer de gran nariz mientras intentaba aguantar la risa. Ella simplemente se dedicó a estudiar las reacciones, todos estaban sintiendo calor pero ella no movió su pesado cuello alto, su piel blanca se mantuvo tan pura como siempre mientras un torrente de recuerdos entraba a su mente, las veces que entró al edificio, todo lo que pasó ahí, todo lo que soñó. “Por favor, déjeme acompañarla dentro” decía el hombre gordo mientras le ofrecía el brazo a la mujer que hizo el comentario del pescado.
Algo estaba mal, los colores eran demasiado vivos, la iluminación daba un toque vulgar y pretencioso, los letreros de entrada, salida de emergencia y baños sobre las puertas fueron como alfileres en el corazón de quien se filtró con la turba dentro del edificio. Las puertas eran de madera y debían de ser de coral, los pisos estaban pulidos cuando nadie realmente los usaba para caminar todos sus habitantes nadaban por ellos.
“Qué bonito está todo, me gusta” decía una mujer mientras caminaba entre los pasillos que realmente no contenían nada, pretendiendo una actitud crítica ante la obra. En las habitaciones no había nada, “Llevaban una vida precaria, no contaban con servicios básicos ni ningún tipo de entretenimiento” decía el hombre unos pasos adelante de la mujer de piel blanca, ella comenzó a alucinar en las habitaciones todos los colgantes de escamas, adornos de oro, juguetes de plata, todo con lo que vivió y toda la vida que repudió antes de salir a la superficie. Llegaron al patio interior, “Esta debía de ser la zona común, sus cultos debían de tomar lugar aquí, no se puede subir a los pisos superiores, no hemos instalado los elevadores y originalmente no se construyeron gradas, nuestros arqueólogos tienen la teoría de que usaban escaleras hechas de materiales simples como bambú o alguna otra cosa que se disolvió rápido sin dejar rastro”, pero ella recordaba con la mayor de las nostalgias todos los colores que caían como franjas desde lo más alto, piezas de algas de todos colores deslizándose por las aguas hasta el suelo y a sus amigos, amantes y familia nadando para arriba y para abajo a través del canal interior.
“Esta gente no pensaba en el futuro, simplemente hicieron más y más pisos en desorden hasta que seguramente solo les llegaba el rastro del sol”, pero no tomaban en cuenta la forma en que viaja la luz dentro del agua. Todas las mujeres y hombres siguieron burlándose de lo tonta que era esta cultura, de lo primitivas que eran sus maneras      y como su arte era mejor que el de los antiguos. Cada palabra, cada risa era una burla a los recuerdos de ella, a los sueños que repetía cada noche, al hogar que dejó, se preguntaba si esta era la gente que había querido ver, dejar su cola por piernas para tener que escuchar a un montón de gente riéndose de los recuerdos que guardaba más adentro en su corazón. Simplemente se dio la vuelta y atravesó a todas las personas, mientras salía vio a otros como ella detenidos silenciosos en los espacios sin gente, con sus ojos llenos de agua soñando con otros tiempos, también vio a un joven vomitar en una esquina, notó que donde debía de estar la escultura de un dios estaba un bebedero, y donde estaba el templo habían puesto la cafetería, baños y tienda de regalos, quiso escapar, quería soñar de nuevo, no hizo maletas solamente tomó un taxi hacia el puerto.


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