Caída en el desierto pero nacida para el agua, reina con el corazón de hielo y escarcha que soporta el sol incesante de donde no ha nacido vida.
Frustración y desgracia desgarra las extremidades acuosas mientras los granos de arena infectan las heridas de suelo, mientras la reina llora la desgracia de su vida, evaporarse en el desierto.
Pero el corazón es del hielo más fuerte y frio, tan frio como la soledad y la desolación, tan frio como la tristeza, la muerte o como la angustia de vivir en el desierto siendo de agua.
Las grietas entre la arena absorben el líquido, el sol evapora el líquido, las lágrimas sueltan el líquido y el esfuerzo por escapar suda el líquido, y ese líquido es el agua que da vida pero no es el agua del hielo del corazón.
Con magnetismo de hidrógeno se mantiene el cuerpo junto, cada vez más escuálido y decadente pero ella es la diosa de la vida y con su corazón de hielo salvará al mundo, es hermosa, gloriosa y magna pues no tiene forma estable y constante.
Pero aunque el cuerpo tiene ganas y corazón de hielo cae triste sobre el suelo muere lentamente ante la arena sedienta de vida.