Peces dorados (Río #10)
Con el cuerpo acalambrado, los brazos entumidos y la piel erizada sigues nadando.
El río es cruel y bravo, su naturaleza está en tu contra pero debes de llegar al lago desde el que te enemigo se extiende.
Hermosa como nunca, escapada de boda, cubierta de malla y adornada con lentejuelas, con escote bajo y falda de oro que se enreda con tus piernas.
Te duele, te duele, podrías regresar al apacible mar, te duele, pero más dolerá la quietud del océano, la rutina del coral, no, no es eso lo que quieres, no eres pez, pero nadas.
Tus músculos te duelen, tu cuerpo grita por piedad pero aunque nunca lo has visto tu pecho sabe que al final del río está el lago donde puedes estar.
Ves pasar a tu lado los cuerpos de los derrotados, en el horror pierdes el aliento y sientes que te ahogas pero la corriente no te vencerá.
Duele, pero unes todas tus fuerzas para dar un salto y sentir el sol en tu reventada piel, el agua vuela, tú vestido pesa ¿no será mejor quitártelo?
Nadas, no porque te lo hayan dicho sino porque tu pecho te dice que ningún esfuerzo es mucho, nadas.
No comments yet
Jump to comment form | comments rss [?] | trackback uri [?]