Trueno, Mente Perfecta
11 12 2007Una vez cada cierto tiempo encuentro un pequeño detalle, un texto, una pintura o algún elemento que me eclipsa y me inspira a niveles exorbitantes. En este caso he encontrado: “Trueno, mente perfecta” un texto gnóstico que trata sobre la divinidad femenina.
Como una serie de paradojas se presenta una diosa para ser adorada entre los humanos. Sobre las paradojas me fascina la gloriosa humildad, como se presenta como lo más bajo pero encuentra fortaleza dentro de esa debilidad.
Fue encontrado entre los textos de Nag Hammadi, en otras palabras pertenece a ese grupo de textos diabólicos que nadie deberÃa de ver, es hermoso, delirante y me sabe a desierto y rosas. Como un susurro en un templo bizantino.
No pondré el texto completo, es demasiado largo pero voy a colocar algunas de mis lÃneas favoritas:
Yo soy el silencio incomprensible, la idea cuyo recuerdo es frecuente, la voz cuyo sonido es variado y la palabra cuya apariencia es múltiple; yo soy la pronunciación de mi nombre.
Me recuerda a cuando escribo e intento capturar tan poco proceso mental como puedo pero luego es necesario desenmarañar los significados de las cosas.
Pero yo, yo soy compasiva y cruel.
No odiéis mi obediencia; y mi continencia no la améis. No me abandonéis en mi debilidad; y no tengáis miedo de mi poder.
¿Por qué, pues, desdeñáis mi miedo y maldecÃs mi orgullo? Pero yo soy la que existe en todos los miedos; soy la fuerza de un temblor; soy débil y me encuentro a gusto en lugar placentero; soy insensata y prudente.
¿Por qué, entonces, me habéis odiado vosotros, griegos?; porque soy una bárbara entre los bárbaros. En efecto, yo soy la sabidurÃa de los griegos y el conocimiento de los bárbaros.
Soy aquella a la que llaman Vida y llamasteis Muerte, a la que llaman Ley y llamasteis falta de Ley.
Yo, yo no creo en Dios, pero soy aquella cuyo Dios es relevante.
Soy ignorante, pero aprenden de mÃ.
Pero yo soy el intelecto [...] y el reposo de […. Yo soy el conocimiento de mi pregunta, y el encuentro de los que me buscan y el precepto de los que piden por mÃ.
Venid hacia la niñez y no la odiéis por ser insignificante y pequeña. Y no rechacéis grandeza en parte alguna desde la pequeñez, pues la pequeñez es conocida a partir de la grandeza.
Yo soy la paz y por mà vino la guerra; y soy extranjera y ciudadana. Yo soy la esencia y la que no tiene esencia.
Yo soy la que retiene y la que no retiene, la unión y la desunión, lo permanente.
Yo, yo estoy libre de pecado y la raÃz del pecado procede de mÃ. Yo soy aparentemente el deseo y el autodominio existe dentro de mÃ.
Yo soy el conocimiento de mi nombre.
De alguna manera nos olvidamos de los nombres y los nombres son la bandera de nuestra identidad e independencia, de lo que somos realmente no somos nuestro nombre pero el nombre que llevamos determina que somos algo.
En efecto, lo que está dentro de vosotros es lo que está fuera de vosotros; y lo que os plasma por fuera es lo que os configuró por dentro; y lo que veis fuera de vosotros lo veis dentro de vosotros. Se manifiesta y es vuestra prenda.
Yo soy el nombre del sonido y el sonido del nombre. Yo soy la señal de la carta y la manifestación de la división.
En efecto, son muchas las formas agradables que existen en los múltiples pecados y desenfrenos y pasiones vergonzosas y placeres efÃmeros que los retienen hasta que llegan a ser sobrios y se apresuran hacia sus lugares de descanso. Y me encontrarán en ese lugar, vivirán y no morirán de nuevo.
*Este es el texto que lee Daria Werbowy en el comercial de Prada. Para más información ver el Post sobre anuncios de perfumes.










¡Me encantó!