5 Centimeters Per Second

31 08 2007

Es la velocidad a la que caen las flores de cerezo. Del mismo director de “Hoshi No Koe” nos encontramos con “5 Centimeters per second” una historia sobre el sufrimiento y la separación.

Dos jóvenes se van separando cada vez más y la distancia hace que el estar juntos les sea imposible. La historia suena un poco cliché pero el especial énfasis en el tiempo-espacio y como la velocidad con la que pueden movilizarse los mensajes y los personajes mismos se vuelve el verdadero centro de la película:

“¿A qué velocidad debo de vivir para poder verte de nuevo?”

La historia se divide en tres episodios: “Extracto de flores de cerezo” (Mi favorito), “Cosmonauta” y “5 centímetros por segundo”, aunque la historia sigue una línea principal el punto de vista desde el cual se va contando es diferente en cada segmento lo cual ayuda a darle especial profundidad a cada personaje.

Aunque la segunda parte es llamada: “Cosmonauta” en éste film hay poca o ninguna presencia de ciencia ficción, lo importante es la realidad de los sentimientos. Siguiendo con la intención de retratar todo de la manera más real posible encuentro la animación impresionante, detalle casi fotográfico lo cual ayuda a formar un ambiente romántico, meditabundo o triste según sea la circunstancia.

La historia está contada de manera que inmediatamente comenzamos a sentir angustia por la situación de los personajes quienes se enfrentan a la distancia y la incapacidad de sobreponerla a una velocidad soportable, la inocencia de ambos sujetos.

Personalmente siento que lo mejor de la película, además de la animación sublime, es el manejo de la velocidad en diferentes formas: llegar a un destino, sobreponernos a una situación dolorosa, encontrar nuestros caminos y armarnos de valor.





Astrología

30 08 2007

Un inocente querubín sin control total de sus pensamientos tomó un día un pincel y lo mojó en pintura blanca, con su limitada capacidad para volar se dirigió a la bóveda e hizo una raya entre dos candelabros del techo. La corte celestial luego de debatirlo mucho decidió descansar por la noche e intentar hacer oídos sordos al caos que sería la tierra.

Reunidos sacerdotes, astrónomos, físicos, filósofos y uno que otro profeta discutieron el significado de aquella gran línea que estaba en el cielo uniendo dos estrellas, unos decían que era una señal de dios, otros que era el fin del mundo, dos o tres fingían que no veían la línea y que no había de que preocuparse, pero uno no podía estar tranquilo con éstas hipótesis. Se dirigió a su observatorio y revisó los planos, las estrellas debían de seguir una forma espiral a partir del punto más alto de la cúpula celeste, ésta línea confirmaba la hipótesis pues seguía la forma espiroidal que él mismo había planteado.

La corte celestial se reunió al día siguiente y luego de discusiones entre las cabras y los venados, los conejos y los gatos, los jóvenes y los viejos, los microscópicos y los amorfos se decidió comisionar al espíritu más glorioso que hubiera en el cielo la reconstrucción de la bóveda celeste, no encontraron a nadie digno en el cielo así que fueron al infierno, refunfuñando subió la llama espiritual, argumentaba que todo era una conspiración de Bramante para burlarse de él una vez más.

El trabajo se comenzó de inmediato, el cielo es pura luz por lo que relativamente hablando los 15 años que el artista se estuvo completando la obra, entre viajes, lloriqueos y enojos, en la tierra fueron 3 minutos. Cuando la noche cayó de nuevo el caos fue aún mayor, las espirales celestiales ya no estaban, la escalera astral hacia el infinito se había perdido, ¿por dónde subirían las almas al cielo?, ¿dios estaba condenando a la humanidad al infierno y al purgatorio?, todos voltearon a ver al amante de Beatriz pero el dijo que no sabía nada, el caos fue igualmente grande en el cielo: los hombres verdes se quejaban que en la “gran obra” las mujeres no parecían mujeres y los hombres no parecían hombres, todos veían rayas, puntos y desigualdad, el artista regresó al infierno diciendo que Bramante siempre conseguía lo que quería.

Al día siguiente se presentaron mapas del nuevo cielo, nadie entendía que era pero todos querían verlo, nadie quería creer que ahora la humanidad estaba destinada al infierno y tampoco la loca teoría de que las estrellas se habían aburrido de estar en espiral, el gran astrónomo estaba frustrado.

Pasaron meses y las estrellas no daban señales de querer regresar a como estaban inicialmente, el gran astrónomo no había dormido hacía mucho tiempo, el estrés se marcaban en todos los aspectos de su vida, era de noche y tenía que ir de nuevo a la cama, camino entre las paredes de piedra de su casa, abriendo y cerrando las grandes puertas y escurriéndose entre las sombras, todas las puertas a su paso estaban fuertemente cerradas, la mayoría nunca eran usadas, el pasillo se extendía estrecho y alto ante el paso pesado y solemne del gran astrónomo. Pero una puerta estaba entre abierta, un ojo reflejaba a través de la rendija la luz de la vela que llevaba el pesado hombre, era la hija de la criada que esperaba la hora de poder subir al observatorio para mirar con sus propios ojos el prodigio del cielo, su madre le había prohibido observar al cielo nocturno, el pastor había dicho que era una señal de dios, o artilugios del infierno.

Tanteando su paso, tocaba las paredes enmohecidas y se abría camino entre el pasillo, las piedras, las gradas y puertas, hasta que llegó al observatorio, nunca había estado ahí se lo tenían prohibido, observó con sus propios ojos las nuevas estrellas, eran más alegres que las anteriores, las saludó y las observó por horas, su imaginación voló mientras pensaba en las estrellas y tocaba suavemente los instrumentos repasando los bordes filosos, las texturas ásperas y las temperaturas frías. En su camino por la habitación llegó al escritorio, y vio un papiro con todas las estrellas y una pluma con un bote de tinta.

Poseída por una pasión interna, sin tener pleno control de sus movimientos o pensamientos, simplemente moviéndose por el deseo interno, la pasión del músculo, tomó la pluma y llena de tinta comenzó a dibujar sobre los puntos en el papel, de las líneas salieron caracteres celestiales, toda la corte retratada sobre el cielo, pero nadie más lo vio así, ni el astrónomo furioso, ni la niña estupidificada por no entender que había pasado.

Reprendida por golpes al día siguiente la niña tomó una piedra y la lanzó con todas su fuerzas al cielo que había hecho que fuera víctima, del cielo llovieron cientos de velas y cristales que bañaron los rostros asombrados de quienes pensaban que el cielo se caía sobre ellos.