Es especialmente difícil porque somos criados para ser “buenas personas” basados en los estándares de las convenciones sociales pero creo que es sumamente importante reconocer que dentro de cada uno de nosotros habita un ser que no debe de ser muy diferente de Ella de Antichrist de Lars Von Trier.

Siempre es bien importante ignorar las partes que incluyan trozos de madera y piedras de molino, pero dentro de cada uno debe de existir esa parte que repta, acecha y vigila desde las partes más oscuras del ser humano. Una parte completamente cruda y libre de limitantes, sin toda la carga que nosotros mismos le hemos puesto a nosotros mismos al rendirnos ante instituciones, personas y/o cosas.

Y no quisiera darlo a entender nada más como estándares morales, sino a la forma en que la forma en que las depresiones, ansiedades y condiciones psicológicas se adhieren como amarras a nuestro “yo” y como condicionantes de la expresión de este ser natural.

Y sin embargo me da mucha curiosidad si al liberarse sería un ser domesticado o uno completamente salvaje .

Atender a los clientes era sumamente aburrido, las mismas personas llevando siempre las mismas cosas así que la mente tiende a dormirse a media tarde cuando quizá durante horas nadie entre.

Mientras luchaba una batalla casi perdida contra el sueño escuché la puerta abrirse, unos pasos hacia mí y una joven voz que pedía una caja de cigarrillos. Estiré mi brazo sin abrir los ojos y alcancé una cajetilla, al ponerla sobre el mostrador y ver al comprador dudé si estaba despierto.

La joven estaba cubierta de pies a cabeza con una armadura antigua más grande que ella. Me sentí confundido por un momento y de la misma manera que si hubiera tenido una deformación congénita o un mal corte de cabello decidí no hacer mención del hecho, pero también olvidé moverme o hacer algo más que observar los detalles de la coraza.

Con un suave golpe colocó un billete sobre el mostrador y me despertó, la textura del cuero de sus guantes me hizo divagar de regreso al mundo de su armadura. Mientras retiraba el billete de su mano la rocé y quise saber cómo se sentiría la textura del metal. El procedimiento en la caja registradora tomaba unos segundos durante los cuales observé la máscara demoniaca en la cual brillaban dos ojos llenos de nada. ¿Miedo?, ¿deseo?, ¿odio?. En sus ojos me perdí y perdí el control.

Como un animal salté el mostrador y la tomé, acaricié sus manos, los cuernos que salían del casco, la sujeté por el peto mientras sentía como las pequeñas piezas de metal se movían y besé la máscara de madera. En la punta de mi lengua estaba la textura del lazo que sujetaba la madera con el resto del yelmo, su respiración salía tibia por los agujeros para la nariz, su lengua tímidamente se encontró con la mía entre el lazo rojo que nos impedía unirnos plenamente.

Sus brazos acariciaron mi falta de protección, la tela del uniforme se sentía como un estorbo y sus manos comenzaban a explorar las aberturas entre una prenda y otra, sintiendo los pliegues que hacía mi piel en las articulaciones más profundas. Mi cabeza daba vueltas, mis manos buscaban algún quiebre en la armadura pero no lo encontraban. Gentilmente me desnudó y mientras quedaba expuesto logré vislumbrar la soledad de la calle a esta hora.

La frialdad del metal se sentía bien en mi pecho, mientras mi lengua buscaba el mejor ángulo para violar la máscara, pero el lazo interrumpía, el cuero de sus guantes se sintió especialmente bien al apretar mi pecho, y el metal de su abdomen contra mi abdomen desnudo me peñizcó seductoramente.

Cuando busqué alguna amarra, no habían, cuando intenté levantar las piezas no se movían, cuando le pedí que se quitara la armadura simplemente me empujó, tomó los cigarrillos y se largó.

Siempre he sido una persona especialmente callada, más sobre pensar que sobre expresar algo con la boca, así que mi sorpresa fue extrema al encontrarme rodeado de terribles cuestionamientos sobre que es lo que llevo dentro de mi cabeza. Twitter me lo pregunta con una especial interfaz de víctima si no lleno ese espacio y me integro a la comunidad. Facebook necesita saberlo y me siento fuera del grupo si no lo grito para que se pierda en la vacuidad de respuestas a cuestionarios. Mi blog demanda saberlo amenazando irse de mi vida si no le contesto. Siempre he sido callado, una persona especialmente reservado pero realmente he llegado a pensar que ahora el internet es más sobre preguntas que sobre respuestas.

Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de más veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragon de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.
La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces, su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio vencida, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.

Y en contra de la enormidad de los deseos, compulsiones y la sangre derramada, del animal gigante con eternas ansias de veneno, el ser de respiración complicada y fuerza legendaria, el dragón de mil cabezas y cientos de máscaras, el seductor, el alienante, el adictivo, en contra del demonio solamente quedaba ella.

La humanidad completa había caído a sus pies y en su fauces su sangre era una sola con sus apetitos, el campo de batalla estaba desierto y los cuervos comenzaban a comerse la putrefacción. Pero ella quedaba de pie, medio muerta, pero en sus labios se gestaba la verdad con filo de espada para cortar al destructor de la humanidad: “Soy más fuerte que la bestia”.

Y con cada amanecer ella comenzaba a subir por la escalera de Jacob, desde las profundidades del infierno deseando el cielo, esperándolo y repitiéndo una y otra vez las formas y detalles que habían formado su imaginario sobre el paraiso.

La distancia que cubre la escalera es tan grande que todos los escritores recurren a la poesía del infinito para poder expresarla.

Escalon por escalon, sus piernas estaban por reventar sus dedos no podían apretar más, sus brazos parecían romperse pero seguía hasta el cielo.

A unos metros del final, como parte del ritual, su cuerpo había muerto por el cansancio pero su mente movia sus brazos y piernas, sus ojos veían los primeros detalles en los techos. Como siempre era esperada en esta entrada para ser pateada en la cara para caer al infierno durante la noche.

No caminaban, no podían, sino que eran arrastrados por el cuello por sus bestias, sus rostros contra el suelo del infierno sangraba y lloraba pues hacía tiempo sus lazarillos se habían convertido en sus guías y captores. Como un río la humanidad entera descendia al infierno arrastrada por las mascotas tiernas que al no ser controladas habían obtenido cuernos, músculos, garras y colmillos. Un brazo, una pierna, una oreja, un ojo eran sus alimentos cuando no podían seguir, hasta que su persona ya no existía y podían correr hacía la mayor calamidad.

Pero entre el tumulto ella caminaba, no hacia abajo sino hacia arriba, no siendo arrastrada sino guiando y ordenando a su pequeña  y entrenada bestia.

Pienso que el diseño es sobre resolver problemas. Es por eso que sorprendió la pequeña aclaración impresa en los portavasos de Burguer King.

Double Duty Box
A lot of people wonder why it was decided upon to make a two cup-carrier as opposed to say, a one-cup carrier or a three-cup carrier. Well, a one-cup carrier is just called a cup. So that was pretty much out. And a three-cup carrier would hace to be shaped into some strange triangle, and balancing that contraption would be more trouble than it`s worth. So we settled on two. Hopefully it serves you well.

El texto no es ni necesario, ni realmente es muy profundo sobre las decisiones de diseño detrás del cartón. De hecho me obliga a hacerme más preguntas.

Sin embargo el texto esta ahí, es divertido, amigable, algo sarcástico sobre su existencia misma y sobre su mensaje.

Tuve un sueño, un sueño donde vi una escalera desde donde dormia hasta las profundidades del infierno. Las almas de los muertos subían y bajaban por esta escalera. Pero en mi sueño había sido castigado a bajar una grada cada vez que saliera el sol, y cada día estaría un paso más cerca de la nada.

Veía el cielo, azul oscuro con sus nubes rosaceas flotar, y amé a la noche, este sería mi infierno, el tener que dejar todo lo que hice para empezar de nuevo cada vez que salga el sol, mi castigo sería el tiempo.

Las cosas buenas serán recuerdos y fantasías, y el dolor por estar de pie para siempre será mi realidad, pero el cielo púrpura del alba siempre me recordará mis fantasías de tiempos felices, pero el sol siempre saldrá y me demostrará con su luz lo que soy y no puedo dejar de ser.

Creo que una de las cosas más grandes que ha generado la situación actual en Honduras es enfrentar al típico hondureño con la impensable situación de encontrarse con alguien quien no piense igual que él. Desgraciadamente como toda persona cuando se encuentra como primera vez con tal desagradable suceso… simplemente se están cerrando oidos, callando bocas y personalizando todo. Unos no están escuchando a los otros, unos piensan que tienen la verdad absoluta y solo escuchan sus propios medios, sus propias verdades, los otros piensan que son dueños de la verdad absoluta y solamente escuchan sus propios medios de difusión y sus propias verdades.

A mis ojos ambos lados están igual de equivocados mientras no comiencen a ver las verdades que el otro grupo está diciendo. Al final toda esta gente que nos hace pelear se va a ir de Honduras y los que quedemos vamos a ser los hondureños, y si no se sabe como escuchar el criterio de otra persona ¿qué tanta capacidad habrá de olvidar los insultos y las ofensas dichas?.

Y como toda maestra de primaria diría: “Esto va con los dos”.

Desde el séptimo día se mantuvieron quietos, como estatuas pues el creador estaba descansando, nadie se movió ni cantó, y la luz se mantenía quieta pues el tiempo no había sido creado en el cielo, todo sería perfecto, todo sería eterno. Los ángeles eran estatuas, sus manos sobre las arpas pero no eran tocadas, sus mentes, islas independientes, imaginaban el sonido de lo que veían con sus ojos, castillos de gloria con ventanas pero sin puertas.

Los siete días anteriores fluyeron por la arbitrariedad del creador, quien deambulaba entre los pilares del universo, solamente él, pues su creación era buena y no tenía que modificarla, mejorarla o demolerla. El determinaba cuando todo comenzaba y cuando terminaba, cuando el sol salía y se ocultaba.

Pero en el octavo día comenzó a ver los pequeños defectos en lo que había hecho, articulaciones mal hechas, fallas en las bases del mundo, y le aburrió, le avergonzó, no quería verla.

Así que regresó al cielo donde no había creado el tiempo, todo permanecía estático y los ángeles estaban colocados estáticos en las islas de sus mentes. Hizo al humano dormir y lo levantó hasta entre las nubes, donde el sol alumbraba los rostros de los ángeles quienes críticamente observaban aquel ser amorfo que les había robado a su creador.

Y les preguntó: ¿No es esta mi más grandiosa creación? Todos obviaron la imperfección de aquella masa de carne y que escurría sangre al ser exprimida, no era pura, no era perfecta, pero había sido creada por quien ahora la llamaba su más perfecta creación, así que debía de serlo. En las islas de sus mentes dijeron que sí, y él estando solo creyó que la isla de su mente era el universo completo que acaba de crear.

Pero en una de esos espacios cerrados alguien no vio la perfección, alguien entendió el absurdo y la complacencia del creador al llamar al humano su más perfecta creación, ellos resistirían el paso de la eternidad sin moverse, imaginando que complacerían a su padre con música que jamás sonaría pues la falta de tiempo no permitía que nada fluyera.

En su furia interna descubrió algo, su dedo podía moverse de la antorcha que sostuvo antes de que se partiera la oscuridad, podía moverse, entre más odiaba la cara dormida del hombre que tenía enfrente de así con mayor libertad podía mover su dedo.

Y cuando el creador se posó enfrente de él sacudiendo el saco de sangre, su interior se volvió fuego y gritó: no. Y el tiempo fue liberado.

Como hilos invisibles se desenredó entre toda la creación, un conflicto, eso haría que la vida tuviera que morir, que una acción generara una reacción, y la luna fue roca sólida en oposición al sol gaseoso. Y del horror de descubrir que más allá del la tierra conocida de su mente había más el creador soltó al hombre quien cayó en la tierra, pues ahora para  la subida habría una bajada.

Y aprovechando lo que acababa de descubrir el creador se creó una pierna y empujó al ángel de su pedestal, y para aquél que había subido este bajaría, ejerciéndose en si todo el contrario a quien lo había expulsado del cielo en una reacción colérica.